Antonio José Martínez Palacios

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Antonio José Martínez Palacios', más conocido como

Antonio José. Músico.

Antonio José (Burgos, 12 de diciembre de 1902 - Estépar, 11 de octubre de 1936), fue un músico y folclorista español fusilado por los sublevados a poco de empezar la Guerra Civil Española.

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Las escasas referencias existentes sobre Antonio José Martínez Palacios le llaman "músico olvidado", "modesto compositor de provincias" y cosas parecidas. Podríamos llamarle "músico literario", en el sentido de que su nombre sólo es conocido gracias a lo escrito. Incluso, en estos tiempos dominados por la tecnología y la informática podríamos llamarle "músico virtual". A finales del año 2002, se cumplieron cien del nacimiento de este músico burgalés al que se recuerda más por la forma en que desapareció que porque su música suene en nuestras salas de concierto.

Contenido

Biografía

Antonio José Martínez Palacios nació en Burgos el 12 de diciembre de 1902. Hijo de familia humilde, su padre, Rafael Martínez Calvo, era confitero, y su madre, Ángela Palacios Berzosa, natural de Ibeas de Juarros.

Antonio José vivió en esta Casa de la burgalesa calle de Sombrerería.

Desde pequeño mostró inclinación por la música. En 1909, sin cumplir aún los siete años, inició sus estudios en las Escuelas de San Lorenzo. Sus primeros pasos musicales los dio con los maestros Julián García Blanco y José María Beobide.

Con apenas 13 años, en 1915, compuso Cazadores de Chiclana y en 1920, becado por la Diputación Provincial de Burgos, marchó a Madrid para ampliar estudios musicales. Coincidió en esta ciudad con el maestro Jacinto Guerrero. Alumno aplicado, compuso en 1921 Sonata castellana, obra para piano que sería la base de su posterior Sinfonía castellana (1923). También de ese mismo año, 1921, es su obra Poemas de juventud que le valió un primer premio en un concurso y fue publicada dos años más tarde.

Cursa estudios en Madrid gracias a la posibilidad que le da la Diputación Provincial de Burgos, allí entabló amistad con músicos y personajes importantes de la cultura del momento, como el también burgalés Regino Sainz de la Maza, García Lorca o Dalí entre otros. Su obra comenzaba a ser conocida y a gozar de un cierto prestigio.

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En 1924 empezó la composición de Danza de bufones y sus Danzas burgalesas. De 1925 a 1929 impartió clases en el colegio "San Estanislao" de Málaga, lo que le permitió seguir componiendo. Escribe allí Danza burgalesa n.º 4. En 1927, con Sonata gallega, ganó otro premio y siguió publicando más obras; entre ellas, "Evocaciones" en la prestigiosa Unión Musical Española. Becado por el Ayuntamiento de Burgos, cursó estudios en París durante dos veranos (1925 Y 1926).Inició la composición de su ópera El mozo de mulas, argumento basado en algunos capítulos del Quijote. En 1929, de vuelta a Burgos, se hizo cargo del Orfeón Burgalés, en el que tuvo como alumno a Justo del Río, y de la Escuela Municipal de Música. Con Justo del Río iniciaría una serie de viajes, por ellos mismos calificados de «científicos», a la búsqueda de temas folclóricos y populares. De esta etapa es el conocido Himno a Castilla que todavía se sigue interpretando.

Fruto de su labor de investigación fue la Colección de cantos populares burgaleses que apareció en 1932, galardonada con el Premio Nacional de Música.

En 1934 la Orquesta Sinfónica de Enrique Fernández Arbós estrenó en Madrid Preludio y Danza Popular, dos fragmentos de El mozo de mulas.

Completaba su actividad musical impartiendo conferencias, publicando artículos y dirigiendo conciertos. En abril de 1936, fue invitado al Congreso que organiza la Sociedad Internacional de Musicología en Barcelona. Allí presentó una brillante ponencia sobre la canción popular burgalesa, recibida con grandes elogios por los ilustres asistentes. Antonio José contaba ya con un gran prestigio internacional.

Su música para guitarra Romancillo infantil y Sonata (1933) son obras escritas atendiendo las peticiones del guitarrista burgalés Regino Sainz de la Maza, de quien era amigo desde 1924 y a quien están dedicadas.

Escritor de múltiples artículos y brillante conferenciante, expuso siempre sus ideas más progresistas lo que le granjeó entre la conservadora sociedad burgalesa la calificación política de hombre de izquierdas. Con la sublevación militar del 18 de julio de 1936, Antonio José fue encarcelado por los rebeldes y fusilado el 11 de octubre de 1936 en el páramo cercano a Estépar, localidad a unos 20 kilómetros de la capital burgalesa.

Recientemente se ha comenzado a publicar su obra musical, aunque queda pendiente el estreno de su obra más esperada: El mozo de mulas. Algunas voces ya quisieron inaugurar en los 90 el Teatro Principal de Burgos con esta obra magna.

La Persona

La escasa documentación existente sobre Antonio José le presenta como un hombre bondadoso, desprendido, amable, simpático, amante de los libros y de la fotografía que en él resultaban verdaderas manías. ¿Por qué, entonces, su fusilamiento? ¿Por qué, incluso, prohibió la dictadura mencionar su nombre?

Antonio José trabajó para y con las organizaciones populares y aunque parece que no intervino directamente en actividades políticas, sí es cierto que al abrigo de alguna organización sindicalista (UGT ¿?). tuvo un importante intervención en la propagación de la cultura entre los obreros. Constan sus contactos con la Institución Libre de Enseñanza. Creó un coro de "obreros y campesinos", y fue un "educador musical del pueblo", en palabras de Ángel Sagardía. Era un hombre importante, de prestigio reconocido dentro y fuera. Todo esto despertó envidias, como es fácil imaginar. Ya se sabe que la envidia es mala consejera, y si a ella unimos las actividades "peligrosas" de acercarse a la cultura y llevarla al pueblo, en momentos en los que la barbarie se aprovecha del "río revuelto", las consecuencias pueden ser como lo fueron.

A quienes decidieron la suerte de Antonio José no les bastó con su muerte sino que trataron de borrar sus huellas en este mundo. En 1977, Andrés Ruiz Tarazona escribía: "Ningún diccionario musical español, ningún libro sobre la moderna música española, acoge siquiera el nombre de Antonio José". Años después, en 1986, coincidiendo con el cincuenta aniversario de su fallecimiento se celebró un homenaje en su memoria propiciado por la Junta de Castilla y León y circunscrito a media docena de localidades castellanas: Burgos, Salamanca, Zamora, Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Valladolid. Es decir, un homenaje "casero" en el que no faltaron críticas a la ausencia de representación oficial del Ayuntamiento burgalés. Un par de discos, hoy inencontrables, fueron parte del intento de "rescatar" la figura.

Poco han cambiado las cosas. El "delfín de la música española", como lo definió Regino Sainz de la Maza, uno de sus amigos más incondicionales, sigue esperando que alguien haga escuchar sus obras. Sólo cuando esto ocurra podremos comprobar si Ravel tenía o no razón cuando dijo: Antonio José llegará a ser el gran músico español de nuestro siglo.

Obra

Bibliografía

Discografía

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